Ante la declaración pública difundida por la Asociación de Radiodifusores de Chile, ARCHI, respecto del proyecto de ley contenido en el Boletín N.º 17.974-15, la Asociación Nacional de Radios Comunitarias y Ciudadanas de Chile, ANARCICH, considera necesario aclarar a la opinión pública, al Congreso Nacional y al Poder Ejecutivo una serie de afirmaciones que, a nuestro juicio, no reflejan adecuadamente la realidad jurídica, económica y técnica en que desarrollan su labor cientos de radios comunitarias a lo largo de Chile. ANARCICH valora el debate público y entiende que la discusión legislativa debe desarrollarse con antecedentes, argumentos y respeto entre los distintos actores de la radiodifusión chilena. Precisamente por ello, consideramos necesario responder con claridad.
1. No es correcto presentar a las radios comunitarias como entidades liberadas de las obligaciones tributarias o regulatorias que pesan sobre quienes desarrollan actividades económicas. Las radios comunitarias cumplen sus obligaciones tributarias de acuerdo con el régimen que les resulta aplicable, pagan el IVA cuando corresponde, cumplen sus obligaciones frente al Servicio de Impuestos Internos, pagan los derechos de autor correspondientes y, además, las concesiones de radiodifusión están sujetas al pago de derechos por utilización del espectro radioeléctrico. La propia legislación de telecomunicaciones contempla expresamente el pago de derechos por utilización del espectro para los concesionarios de radiodifusión comunitaria ciudadana. Por ello, resulta improcedente construir el debate legislativo sobre la premisa de que las radios comunitarias recibirían una suerte de exención generalizada de impuestos y cargas públicas. Respecto del artículo 65 de la Constitución, ANARCICH considera necesario precisar el debate: dicha norma establece materias de iniciativa exclusiva del Presidente de la República, particularmente respecto de la creación, modificación, reducción o establecimiento de exenciones tributarias. El proyecto de ley en discusión no puede ser descalificado sobre la base de una supuesta exención tributaria que las radios comunitarias no poseen. La discusión constitucional debe efectuarse sobre el contenido real de la iniciativa y no sobre una caracterización que no corresponde a su propósito.
2. Las radios comunitarias tienen una naturaleza jurídica distinta a las emisoras comerciales porque cumplen una finalidad social, local y ciudadana y, por definición legal, son concesiones destinadas a organizaciones sin fines de lucro. Esa diferencia de naturaleza jurídica no significa que estén liberadas de obligaciones tributarias, técnicas, regulatorias o de derechos de autor. Por el contrario, las radios comunitarias enfrentan importantes restricciones que las emisoras comerciales no tienen. La Ley N.º 20.433 limita actualmente las posibilidades de financiamiento de estas emisoras y establece restricciones técnicas que dificultan alcanzar a la totalidad de las comunidades a las que deben servir. La propia exposición de motivos del proyecto reconoce que la regulación vigente ha generado limitaciones para la sostenibilidad y el desarrollo de estos medios. Por lo tanto, hablar de privilegios omite deliberadamente una parte esencial de la realidad: las radios comunitarias han desarrollado su labor durante años con severas restricciones económicas, publicitarias y técnicas. Lo que se propone no es entregar privilegios. Se propone eliminar barreras que hoy dificultan la sostenibilidad de un sector esencial para la comunicación local y ciudadana.
3. ARCHI sostiene que la modificación de los parámetros técnicos significaría una “invasión del espectro radioeléctrico”, riesgo de interferencias e incluso una “expropiación regulatoria”;. ANARCICH considera que estas afirmaciones sobredimensionan el alcance de la modificación propuesta. El proyecto no plantea una utilización arbitraria del espectro ni pretende desconocer la autoridad técnica de la Subsecretaría de Telecomunicaciones. La actual Ley N.º 20.433 establece, como regla general, una potencia máxima de 25 watts, con una excepción de hasta 40 watts para determinadas localidades fronterizas, apartadas, rurales o de población dispersa. La experiencia de las radios comunitarias demuestra que ese límite muchas veces resulta insuficiente para cumplir precisamente la finalidad para la cual fueron creadas: servir a sus propias comunidades. Una radio que no puede cubrir adecuadamente su comuna, sus sectores rurales, localidades aisladas o zonas donde viven sus propios habitantes enfrenta una contradicción evidente entre su misión legal y sus posibilidades técnicas. La discusión, por tanto, no debe plantearse como “radios comunitarias contra espectro radioeléctrico”. Debe plantearse como una cuestión técnica que corresponde resolver mediante criterios de ingeniería, planificación espectral y regulación de SUBTEL, resguardando la inexistencia de interferencias y el uso eficiente del espectro. ANARCICH no solicita carta blanca técnica. Solicita condiciones técnicas dignas y suficientes para cumplir una función comunicacional que el propio Estado reconoce y regula.
4. ANARCICH rechaza categóricamente la idea de que permitir mecanismos de financiamiento más amplios implique terminar con el carácter comunitario de estas emisoras. El proyecto no busca transformar a las radios comunitarias en radios comerciales. No busca eliminar su carácter social. No busca convertirlas en sociedades con fines de lucro. No busca eliminar su vinculación territorial. Busca algo mucho más básico: que una radio comunitaria pueda sostenerse económicamente sin estar condenada estructuralmente a operar con pérdidas. El carácter sin fines de lucro no puede confundirse con el derecho a trabajar permanentemente a pérdida. La sostenibilidad económica es precisamente una condición necesaria para que una radio pueda mantener sus equipos, pagar sus servicios, contratar trabajadores, cumplir sus obligaciones, producir contenidos, capacitar a sus equipos y permanecer al servicio de su comunidad. Queremos radios comunitarias sin fines de lucro, sí. Pero también queremos radios comunitarias sostenibles, profesionales, técnicamente dignas y capaces de proyectarse en el tiempo. Ese es precisamente el espíritu que ANARCICH defenderá en la discusión parlamentaria.
5. Resulta particularmente importante ampliar la mirada. La radiodifusión chilena enfrenta hoy una transformación profunda del mercado publicitario y del consumo de contenidos. La inversión publicitaria y la atención de las audiencias se distribuyen actualmente entre múltiples plataformas digitales, redes sociales y nuevos actores que compiten directamente por el tiempo y los recursos de los avisadores. Por ello, ANARCICH estima que el debate no debería convertirse en una disputa entre radios comerciales y radios comunitarias. Nuestros verdaderos desafíos son comunes: recuperar audiencias, fortalecer la escucha radial y garantizar que los medios locales continúen existiendo en los territorios. Las radios comunitarias realizan precisamente una contribución que difícilmente puede ser reemplazada por plataformas globales: están presentes en las comunas, en los barrios, en las localidades rurales, en las zonas aisladas y en los territorios donde muchas veces los grandes medios nacionales no tienen presencia permanente. Ahí estamos. Ahí informamos. Ahí acompañamos. Ahí conocemos a nuestras comunidades. Y ahí queremos seguir estando.
6. ANARCICH no pretende debilitar a la radiodifusión comercial ni quitarle espacio. Por el contrario, creemos que la radio chilena necesita más cooperación y menos confrontación. Las radios comerciales y las radios comunitarias cumplen funciones diferentes, pero ambas forman parte de un mismo ecosistema de comunicación. Por eso, resulta poco constructivo presentar esta discusión como una guerra entre unos y otros. El verdadero desafío es cómo conseguimos que la radio siga siendo relevante frente a la fragmentación de las audiencias y la concentración de la inversión publicitaria en grandes plataformas digitales. En ese desafío, las radios locales y comunitarias pueden ser parte de la solución.
7. ANARCICH hace un llamado a ARCHI y a todos los actores de la radiodifusión chilena a abrir un diálogo serio y técnico. No queremos destruir la radio comercial. No queremos apropiarnos de sus audiencias. No queremos terminar con la radiodifusión privada. Queremos que existan condiciones para que todas las radios puedan sobrevivir y desarrollarse. Las radios comunitarias necesitan sostenibilidad. Las radios comerciales necesitan sostenibilidad. Y la radio chilena, en su conjunto, necesita recuperar audiencias, fortalecer su vínculo con las comunidades y enfrentar la competencia creciente por la atención de los ciudadanos.
8. El proyecto de ley Boletín N.º 17.974-15 se encuentra actualmente en tramitación en el Senado y ha sido objeto de discusión en la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones, con participación de ARCHI, ANARCICH, SUBTEL y otros actores vinculados a la materia. ANARCICH seguirá participando de este debate con argumentos técnicos, jurídicos y territoriales. Esperamos que exista una discusión transversal, sin prejuicios y sin caricaturas. Esperamos el respaldo de parlamentarias y parlamentarios de todos los sectores para avanzar hacia una regulación que reconozca la realidad actual de las radios comunitarias. Y esperamos también que el Poder Ejecutivo pueda acompañar esta discusión con una mirada de Estado, entendiendo que fortalecer la comunicación local, especialmente en territorios rurales, aislados y socialmente vulnerables, es también fortalecer la democracia y la cohesión territorial. Las radios comunitarias no quieren privilegios. No quieren dejar de ser comunitarias. No quieren transformarse en radios comerciales. Quieren algo mucho más sencillo: seguir existiendo, seguir sirviendo a sus comunidades y contar con las condiciones económicas y técnicas necesarias para hacerlo dignamente. Porque cuando una radio comunitaria desaparece, no desaparece solamente una frecuencia. Desaparece una voz local. Y Chile necesita más voces locales, no menos.
DIRECTIVA NACIONAL
ASOCIACIÓN NACIONAL DE RADIOS COMUNITARIAS Y CIUDADANAS DE
CHILE – ANARCICH


